El invierno suele transformar el jardín. Muchas plantas entran en reposo, pierden sus hojas o esperan la llegada de la primavera para volver a florecer. Sin embargo, existen especies que parecen desafiar al frío y convierten los días más grises en una oportunidad para llenar de color canteros, macetas y balcones.
Estas tres plantas son excelentes opciones para quienes desean disfrutar de un jardín atractivo durante los meses más fríos del año.
Si existe una flor que representa al invierno, es el pensamiento. Sus flores, disponibles en una enorme variedad de colores —amarillos, violetas, blancos, azules, bordó y combinaciones bicolores— resisten muy bien las bajas temperaturas e incluso lucen más vigorosas cuando el clima es fresco.
Son ideales para borduras, macetas, jardineras o para aportar color debajo de arbustos caducos. Prefieren el sol o la media sombra y un sustrato fértil con buen drenaje. Con riegos moderados y la eliminación de las flores marchitas, continúan floreciendo durante gran parte del invierno y hasta entrada la primavera.
El ciclamen es uno de los grandes protagonistas del invierno en Argentina. Sus delicadas flores, que pueden ser blancas, rosadas, rojas, lilas o fucsias, emergen sobre un atractivo follaje verde jaspeado y permanecen durante varios meses.
Se adapta muy bien a patios, balcones y jardines protegidos, siempre que reciba buena luz pero sin el sol fuerte de la tarde. Necesita un sustrato liviano y bien drenado, y conviene regarlo cuando la superficie del suelo comienza a secarse, evitando mojar el centro de la planta para prevenir la aparición de hongos.
Cuando la mayoría de los arbustos aún permanece en reposo, el jazmín de invierno sorprende con una abundante floración amarilla que ilumina el jardín desde mediados del invierno.
Sus ramas largas y arqueadas permiten utilizarlo como arbusto, cubresuelos o apoyado sobre muros y cercos. Es una planta muy resistente al frío, de fácil mantenimiento y capaz de adaptarse tanto al sol como a la media sombra. Una poda ligera después de la floración ayuda a mantener su forma y estimular nuevos brotes.
Que una planta florezca en invierno no significa que no agradezca algunos cuidados. Durante esta estación conviene reducir los riegos para evitar el exceso de humedad, proteger las especies más sensibles de los vientos intensos y evitar las podas severas mientras exista riesgo de heladas.
Hacia fines del invierno, incorporar compost maduro o un fertilizante de liberación lenta permitirá que las plantas lleguen a la primavera con mayor vigor.
Elegir especies adaptadas a nuestro clima demuestra que el invierno no tiene por qué ser una estación apagada. Con pensamientos, ciclámenes y jazmines de invierno es posible disfrutar de flores, color y vida en el jardín incluso durante los días más fríos del año.
¿Querés aprender a planificar tu jardín para todo el año, incluido el invierno?
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